Hace un tiempo descubrí que un familiar lejano y que vivió hace muchos años atrás era boxeador. Uno de mis tios encontró un montón de fotos y albumes antiguos en la casa que fue de mi abuela. También encontró unos diarios de vida y me los mostró, porque todos en mi familia creen que escribiré la historia de mis antepasados algún dia. En los diarios de vida del boxeador puede rastrearse una obsesión persistente: piensa que uno de los golpes que recibió en su carrera abrió una dimensión dentro de su cabeza. La grieta fue creciendo con los años, alcanzando su pecho y parte de su cadera izquierda. Piensa que su hija habría heredado la grieta, y eso lo alejó de ella pensando que no podían existir en el mismo espacio. Sin embargo, en los albumes se pueden ver fotos de ambos tomados de las manos. Los ojos de la niña son tremendamente tristes y mira a la cámara como si fuera un pelotón de fusilamiento. Por lo general, en esas fotos, un hombre vestido con ropas muy elegantes y mirada arrogante aparece junto a ellos. Al parecer, el boxeador encontró alguna forma de aproximarse fìsicamente a su hija pero en sus diarios no tarda en aparecer una nueva obsesión; algo ha escapado de la dimensión abierta con el golpe, y él va a dedicar su vida a buscarlo.
Me imagino la vida de la hija del boxeador. Compartiendo el delirio de su padre, que crece a lo largo de su vida, ante la mirada preocupada y triste de su madre. Me la imagino percibiendo partes de su cuerpo como transparentes, incompletas, devoradas por ese espacio invisible que crece dentro de ella, y al que no puede acceder. La imagino como testigo del nacimiento de ese mundo, observar con mudo asombro constelaciones formarse en su cuerpo, formas que no puede comprender y consciencias que odia, que desea extinguir.
El cielo está hecho de orquídeas, he estado soñando con mujeres hechas de rojo.
Perdí, hace mucho tiempo, una historia sobre un oso y una televisión. Y un sillón, y una habitación en un bosque. Perdí el hechizo para re-invocarla y solo puedo recordar cuando esta niña de pelo negro la leía, y no sabía que decirme. Oh! Tantas mujeres hermosas en mi vida. Ninguno de los hombres que he tenido ha sido hermoso como ellas. Y yo ocupo la piel del oso para acecharlas desde mis cuencas. Y yo ocupo frases televisivas para atraerlas. Pero, aún así, ese no es el cuento. El cuento se ha perdido en las pupilas de esa niña en las tardes púrpuras en que, si nuestras miradas se cruzaban, apartábamos los ojos.
Antes de empezar a amar gente deberían darnos pequeños cursos en los colegios. Cursos de aproximación a los seres vivos. Podrías empezar con un cactus. Pero asegúrate de no sentarte sobre él.
En cuanto te enamoras te devoran como hienas.
Soñé que tenía un cámara polaroid, soñé que no olvidaba nada ni a nadie por eso, porque podía materializar cada momento o, al menos, 100 momentos. Soñé que vivía en un lugar donde existían mujeres pájaro gigantes y negras, y que, al elevarse hacia el cielo, deshacían los edificios y permitían el paso de la luz.
3 comments:
Pues yo sé que he heredado unas cuantas características negativas de mis ancestros. Pero también he heredado algunas herramientas útiles para mí.
Y a mí mis hijos (cuando los tenga si se da el caso) sé que heredarán mis propiedades, mis pros y mis contras, pero dado que eso va a ser así, lo tomo y tampoco lo veo como algo negativo. Si quisiera una cáscara vacía ya me compraría un cactus o un gato o un perro...
En fin, ánimo ^^
gracias nene, no te preocupes, todo esto es ficcion de todos modos....
Ah, no sabía ^^
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