Friday, 16 May 2008

Algunas excusas...

A riesgo de indicar lo obvio, este es el primer post de mi blog. Los blogs son como las Pringles o los maníes, gatillan una respuesta enterrada en nuestro sistema nervioso y una vez que tienes uno tienes que seguir teniendo. Así que este es mi segundo blog, uno que no tiene sentido ni mayor uso práctico. Es el blog con algunas cosas que encontré en cuadernos arrugados y archivos de word. Escritas en boletas y capitulos fotocopiados de libros y que, a pesar de su aspecto chatarriento, quiero conservar.

La otra excusa es que tengo que explicar la dirección del blog; bonnetsyndrome.blogspot.com.
El síndrome de Bonnet fue descrito, obviamente, por Charles Bonnet en 1760. Es una especie de condición donde la persona experimenta el mundo como recipiente de imágenes vívidas y detalladas pero irreales. Algunas ven superficies cubiertas con patrones invisibles, fantasmas y objetos, gente, animales, edificios o cualquier otro elemento que la mente pueda conjurar y que, obviamente, no están ahí. Las primera alucinaciones reportadas fueron "alucinaciones liliputenses" donde el carácter de los objetos se alargaba, achicaba o distorsionaba. La gracia de este síndrome es que parece originarse en el cerebro y la padecen personas que han comenzado a perder o se encuentran en una etapa avanzada de la pérdida de la visión. Este puede aparecer en personas con glaucoma y cataratas.
Este hecho llevó a pensar que el síndrome se originaba en un defecto en el ojo mismo, como si los fantasmas y maravillas que los enfermos veían hubieran sido gatilladas por una nueva dimensión infecciosa abierta en el ojo. Como si recibieramos una herida de bala y viéramos a dios. Como si la destrucción abrupta o lenta de nuestro cuerpo generara agujeros en la realidad y nos precipitara a otras dimensiones. Nuestro cerebro se volvería volátil, ignorante de lo que es nuestro cuerpo y lo que ya no lo es, desprramándonos en todas las direcciones de la realidad. La salvación reside en esas pequeñas pastillas que enfermeras de todos los tipos y formas proveen. Estas te reconstruyen aunque sea durante unas horas y la enfermera que las posee se convierte en la protectora de tu ego disgregado, la que camina por el pasillo como la sagrada virgen de las jeringas, de los analgésicos, de los clonazepam.
La real explicación del síndrome de Bonnet es, por supuesto, mucho mas interesante. Más bien la potencial explicación porque, como es la ciencia, aún no hay nada conclusivo. Esta habla de células cerebrales hambrientas. El cerebro trataría de compensar la pérdida de funciones visuales a través de estas alucinaciones. Parece que el cerebro tiende a aburrirse si pierde estimulación (como en el sueño) y la alimentación visual es una tonelada de estimulación que comienza a irse al caño. El resultado es que tu cerebro comienza a masturbarse con imágenes que ha guardado en la corteza visual. Todos los bits de realidad que se han clavado en tu pupila durante toda tu vida. Los momentos que solo vienen a tí como sombras, aquellos que recuerdas con potente luminosidad, los que están llenos de colores y los que jamás recordarás, todos esos fragmentos de tu vida inoloros, inaudibles, intocables, filtrados y mutilados para ser solo estímulos visuales, sirven para las fantasías ansiosas y adolescentes de esa masa de sinapsis que vive en tu cráneo.

Le puse el nombre de ese síndrome a este blog porque, al vivir como un ente vitual por 7 meses, casi todo lo que sabes de los demás es imagen. Todo se convierte en esos fragmentos de información visual que alimentan mi retina. Todo lo que he recopilado en estos 7 meses quizás servirán para cuando mi cerebro se convierta en una bestia de deseo visual y arrase con mi conciencia. Tal como lo hace con mis sueños cada noche, lentamente, y yo despierto con cada vez menos ojos, menos imágenes, menos colores.